San Cebrián de Mazote

    En ocasión de pasar un fin de semana largo en Urueña, cursamos una visita a la iglesia mozárabe de San Cebrián de Mazote, que está muy cerca, y tuve ocasión de escribir unas notas sobre esta visita, y hacer algunos de mis habituales dibujitos, básicamente como recordatorio de los días pasados en Urueña en compañía de nuestros hijos y nietos. El texto resultante es el que sigue, pero los dibujos se pueden ver en el enlace adjunto.

 

 

Lo que pudimos ver en la visita a la iglesia de SAN CEBRIÁN DE MAZOTE

 El exterior

     Al aproximarnos a la iglesia, lo primero que vemos es la monumental torre-espadaña erigida en el s. XVII, adosada a la fachada occidental de la iglesia, que queda oculta detrás. Esta desproporcionada espadaña, de tamaño, arquitectura y estilo que no tienen nada que ver con la iglesia, no tiene comunicación directa con ésta, quizá porque, afortunadamente, no se llegó a completar la obra en su momento.

    Esta construcción, de mampostería grisácea, sobrepasa el habitual aspecto de una espadaña, presentando dos cuerpos bien diferenciados. El inferior, más voluminoso, ocupa toda la anchura de la iglesia que tiene detrás; en su fachada oeste hay una gran ventana enrejada en mitad del muro, pero no vemos puerta alguna más abajo, aunque si una escalerilla de piedra adosada al muro sur de este cuerpo, que llega a una pequeña puerta, probable subida al cuerpo alto, donde se encuentra la verdadera espadaña con las troneras de campanas. En la fachada posterior, que da sobre la iglesia, hay un vano redondo, un óculo, de lo que se deduce que el cuerpo interior de esta torre-espadaña debe de tener alguna estancia, a la que no sabemos por dónde se llega. En el mismo muro de la citada puertecilla se divisan dos ventanas alargadas y estrechas, alineadas una más alta que la otra, posiblemente para dar luz a la escalera de subida al amplio balcón que hay en el cuerpo superior justo al pie de los vanos de las campanas. Este balcón tiene un tejadillo improvisado, quizá para evitar inundaciones de la balconada cuando llueva, y en la pared de las troneras se ven sobresalir varias adarajas, como si parte de la obra se hubiera quedado sin completar. Tres huecos, troneras o vanos de campanas, dos abajo paralelos y un tercero más arriba, con la clásica disposición. En la línea de transición de ambos cuerpos hay una cornisa y cuatro pináculos ornamentales, dos al lado norte y dos al lado sur, rematados con alargados adornos piramidales y con bolas. A nivel de las dos troneras inferiores se ve un pináculo piramidal a cada lado, y otros dos más a ras del umbral del tercer vano de campanas de la espadaña.

    Dejando a nuestra izquierda la mole de la espadaña, bajamos unos escalones y entramos en una zona ajardinada existente al lado meridional de la iglesia. Exteriormente esta iglesia no parece presentar nada extraordinario, sensación que cambiará radicalmente cuando visitemos el interior. Rodeando la iglesia por la cabecera de la misma, llegamos a un gran descampado en la parte norte, desde el que se pueden contemplar interesantes perspectivas del conjunto, con un bonito juego de volúmenes, más destacados aún con luces y sombras si el día está soleado.

     Vista desde fuera, la iglesia parece de planta basilical, con tres naves, crucero con cimborrio cuadrado y cabecera de tres ábsides (exteriormente sencillas estancias prismáticas). La nave central es casi el doble de alta que las laterales; un pequeño habitáculo, añadido en el extremo del brazo norte del crucero en el s. XVI, hace de sacristía, y otros tejadillos  más en la parte oeste, de menos altura que la nave, pegados a la mole de la espadaña, sugieren quizá un contra-ábside en el lado occidental. Los tejados, a una, dos, tres o cuatro aguas, según el módulo de que se trate, están cubiertos con tejas curvas. En la parte alta de las paredes laterales de la nave principal se ven cuatro ventanas altas y estrechas a cada lado, equidistantes entre sí, pero, curiosamente, de distinta anchura y altura alternadamente. También hay ventanas en los extremos del crucero y en el centro de la pared oriental del ábside central de la cabecera. Muros de mampostería, con ladrillo visto en las partes altas, totalmente de ladrillo en la cuadrada torre del cimborrio, contrastando enormemente con la gris mampostería de la espadaña occidental. Bajo los aleros (las cubiertas y parte de los muros parecen totalmente restaurados) hay una serie de modillones sencillos, producto de la restauración, formados por ladrillos escalonados, que hacen un bonito juego de sombras.

     Volviendo a la zona o fachada sur, vemos una puerta cerrada en el extremo del brazo meridional del crucero; en el muro, sobre esta puerta, se perciben claramente el dintel de hiladas de ladrillo, y un arco de herradura del mismo material por encima de éste. La actual puerta de entrada a la iglesia, sin concesión decorativa alguna, se encuentra en el pequeño hall adosado al contra-ábside occidental.

El interior

     Si la vista exterior de la iglesia no parecía aportar nada extraordinario, el interior es todo lo contrario. Una cuidadosa restauración, nos permite admirar la belleza de esta luminosa iglesia mozárabe de tres naves y cuatro ábsides, tres en la cabecera y otro más en los pies de la nave. Pasando la entrada se accede a una pequeña estancia rectangular añadida, sin pena ni gloria, e inmediatamente al contra-ábside occidental. Este ábside, amplio, de planta en forma de arco de herradura y techo abovedado con gajos o gallones, está prácticamente vacío; el abovedado podría estar hecho de ladrillo tabicado, pero no tuve tiempo para verlo en detalle. Una opaca ventana con dintel de medio punto se encuentra en este ábside, en el extremo oeste del eje de simetría de la iglesia; al pie de la misma hay expuesto un trozo de piedra con interesantes motivos labrados, al parecer algún resto procedente de la primitiva iglesia, que se describe someramente más adelante. Este ábside, de ancho igual al de la nave central, se comunica con ésta por un gran arco de herradura de ladrillo visto, que voltea sobre columnas con capiteles labrados. Junto a la columna de la derecha hay una pequeña pila de agua bendita, que parece estar hecha con otro capitel.

     En la visita al interior de esta iglesia llegamos a contar hasta treinta y cuatro columnas con fustes de mármol veteado de una sola pieza y capiteles corintios, labrados con temas vegetales que se repiten pocas veces. También hemos contado veintiún arcos de herradura de varios tamaños.

     Pasamos a la nave, espléndida y luminosa, de gran altura, que sigue reclamando nuestra atención. A ambos lados, dos llamativas líneas de cinco arcos de herradura cada una, sobre esbeltas columnas con capiteles labrados la separan de las naves laterales, mucho más estrechas. La nave central parece el doble de alta, o acaso más, que las naves laterales. En la parte alta de los muros laterales, a modo de claristorio, hay cuatro ventanas peculiares a cada lado; estas ventanas están uniformemente distribuidas a lo largo del muro, sin correspondencia alguna con los cinco arcos de más abajo. Además, son de la misma anchura en el interior, pero distintas dos a dos en el exterior. Rematadas por arquillos ligeramente de herradura, tienen un pronunciado derrame hacia el interior de la iglesia. Una línea de imposta sencilla recorre la pared a la altura de los arranques de estos arcos. Las paredes, encaladas de blanco, y las ocho ventanas de los muros, proporcionan gran claridad a la nave central, por otra parte sin más adornos que la propia arquitectura. El techo es una cubierta a dos aguas, con la armadura vista de pares y tirantes, decorada totalmente por el interior con castillos de tres torres y leones casi rampantes en colores, y flores entrelazadas en blanco y negro, que producen un efecto de moteado.

     Las naves laterales, sin ornamentación, más penumbrosas al carecer de ventanas, con la mitad de anchura que la central, se comunican con los brazos del crucero mediante arcos de herradura de menor diámetro que lo que dan a la nave, que apoyan sobre columnas algo más bajas que las de la nave central. En la pared occidental de la nave lateral norte hay una ventana pequeña, oscura, que da a un compartimento cuyo acceso no se encuentra dentro de la iglesia; podría ser que este acceso se haga desde el cuerpo inferior de la espadaña, pero tampoco hemos tenido ocasión de verlo. La cubierta de estas naves es plana, inclinada de dentro hacia fuera.

     El lado oriental de la nave central presenta un gran arco de herradura de paso al crucero mismo. Por encima de este arco, como si se tratase de un arco diafragma de gran altura, con una ventana en medio, se prolonga hacia arriba la pared, formando parte de la cuadrada torre del cimborrio. Las columnas tienen todas capiteles labrados con motivos vegetales, a veces de destacado y elaborado relieve; los cimacios son bloques prismáticos de poca altura, sin decoración alguna, y sobre ellos se apoyan los arranques de los arcos de herradura. Las basas de estas columnas son sencillas, aunque difieren ligeramente unas de otras. El dovelaje de estos diez arquillos resalta apenas sobre los paramentos laterales de la nave central.

     El transepto o crucero es también peculiar. De brazos cortos rematados por exedras en los extremos norte y sur, tiene dichos extremos también abovedados con gajos o gallones. El crucero propiamente dicho es de planta cuadrada, de lado igual a la anchura de la nave central. Los arcos formeros son de perfil de herradura, apoyados también sobre columnas con capiteles de temática vegetal. Las paredes del crucero se elevan sobre los arcos formeros, hasta el arranque de la cúpula del cimborrio. En la parte alta de las paredes se ven otros arcos decorativos resaltando sobre la pared y una serie de pinturas figurando falsos arcos de herradura debajo de la cúpula.

    En el extremo del brazo sur del crucero se ve la puerta que observamos desde el exterior, que permanece cerrada. En el extremo del brazo norte se abre una puerta de dintel cuadrado que da a la sacristía. Sobre esta puerta hay un arco de herradura decorativo, con las dovelas pintadas alternativamente de rojo ladrillo y de blanco, en cuyo tímpano hay una imagen que podría ser San Roque o San Cipriano. En la pared a la derecha de esta puerta hay un nicho rematado por doble arco de medio punto sin parteluz, en cuyo interior se ve una imagen de la Virgen sosteniendo el cuerpo inerte del Cristo muerto.

     La cabecera de la iglesia tiene un ábside principal y dos capillas laterales que hacen la vez de ábsides secundarios. Estas capillitas, de planta cuadrada, tienen el techo de crucería de arista, formada por el cruce de dos bóvedas de medio cañón, quizá ligeramente apuntado. Los arranques de las aristas se apoyan en los capiteles de sendas columnitas dispuestas en los rincones orientales. La comunicación de estas dos capillas con los brazos del crucero, es también a través de arcos de herradura volteando sobre sus respectivas columnas. Tales arcos son de menor diámetro que los correspondientes de las naves laterales, y mucho más pequeños que los arcos formeros del crucero. Aunque exteriormente el ábside central tiene forma cuadrangular, el interior es de planta en forma de arco de herradura, está abovedado con gajos o gallones, y tiene una ventana de dintel en arco de medio punto en el centro de la pared oriental. Se comunica con la nave central mediante otro arco de herradura, sobre las consabidas columnitas, pero de menor diámetro que el ancho de la nave, y mayor que los de las capillas laterales. Las dos columnas en las que se apoya este arco, equivalente al arco triunfal de una iglesia románica, tienen cimacios lisos, capiteles labrados y fustes ornamentados con curiosos motivos geométricos.

     La iglesia tiene culto normal y, cuando la visitamos, era visitable libremente durante la media hora anterior a la misa de doce si es domingo. Nuestra visita, como era este caso, finalizó cuando los feligreses acudían a la misa, de manera que no tuvimos tiempo para ver algunos detalles con mayor profundidad.

      La curiosa piedra labrada expuesta en el contra-ábside occidental tiene dos bustos de personajes en ligero relieve, una cenefa de meandros vegetales la recorre por el borde y a la izquierda de ambos personajes se adivinan arquillos de herradura y diversos motivos geométricos, quizá una puerta, también en relieve.

Domingo Pliego Vega

20 Noviembre 2015

 

ANEXO de dibujos URUEÑA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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