El proyecto ECOTREN

      Fue un proyecto novedoso en el que trabajamos cuatro amigos, del que nos atrajo en principio el que como medio de transporte se utilizaba exclusivamente el tren y que, por otra parte, trataba de promover el senderismo, encontrando y señalizando nuevos caminos. Dedicamos muchas salidas durante el año 1996 para completar el trabajo, del que no me ha quedado buen recuerdo. A través de uno de mis editores y de una, por entonces, pequeña empresa madrileña de excursionismo, existía un proyecto denominado ECOTREN, para la señalización de una serie de itinerarios que, comenzando en una estación de tren, recorriese la zona del entorno, terminando cada etapa en la estación siguiente, y utilizando el tren como único medio de transporte.

    El conjunto del proyecto debería comprender todas las estaciones existentes desde Madrid a Segovia y desde Madrid a Ávila. La edición se haría bajo el formato de pequeños folletos desplegables, uno para cada recorrido de estación a estación. El proyecto, encuadrado en un plan FUTURES de la Comunidad Europea, estaría patrocinado por la RENFE, y sería dirigido por la mencionada empresa de excursionismo y viajes.

      Nos llamaron para colaborar en el proyecto, el tema nos atrajo y formamos dos equipos para el trabajo de campo: uno formado por Jacqueline Oglesby, una apreciada amiga inglesa, y yo, y el otro formado por Juanjo y Nicholas, también de origen inglés. Nos repartimos los trabajos a realizar y tuvimos que dedicar un buen número de días para encontrar y describir los itinerarios apropiados, con muchas dificultades en las zonas más próximas a Madrid, debido a la existencia de grandes urbanizaciones, algunas de ellas de notable extensión, como ocurría en el entorno de Villalba.

    Hacíamos una descripción del recorrido, tomábamos fotografías y señalizábamos con unos pequeños trazos blancos de pintura el itinerario. En algunas ocasiones tuvimos que repetir varias veces las salidas a la misma zona, para encontrar un posible paso, ya que con frecuencia tropezábamos con propiedades particulares, que nos impedían completar el itinerario hasta la estación siguiente. En total completamos treinta y tres itinerarios distintos, pero hicimos casi medio centenar de salidas para conseguir toda la información necesaria.

     Yo actuaba como coordinador del trabajo de campo de ambos equipos, para lo que tuve que dedicar bastantes horas de tecleo en el ordenador, con objeto de poder hacer coherentes las distintas descripciones, sobre todo las procedentes de nuestros amigos ingleses, que tenían algunas dificultades idiomáticas, amén de tener que dibujar los gráficos o perfiles de cada uno de los recorridos, que después se incluirían en los folletos.

     Como resultado final se publicaron casi una veintena de folletos de cada uno de los dos trayectos en los que habíamos estado trabajando, el primero MADRID – ÁVILA y el segundo MADRID – SEGOVIA. Terminamos el trabajo en el tiempo previsto, pero en el último momento no conseguimos entendernos con la empresa que patrocinaba el proyecto, hasta el punto de que como resultado de tantas discusiones y regateos nos cansamos y, pese a los gastos en que habíamos incurrido, finalmente renunciamos a cualquier tipo de remuneración económica, pero, eso sí, prometiéndonos a nosotros mismos no volver a colaborar nunca más con aquella empresa no con su propietario.

     Resultó divertido y cuando los recorridos eran por las zonas de montaña, nos sirvieron de excusa para hacerlos con el grupo de amigos de siempre. Y como me ha ocurrido en tantas otras ocasiones a lo largo de mi vida, aunque negativa, aprendí una nueva lección sobre relaciones humanas y comerciales.

               Portadilla folletos ECOTREN