Ermita de la Anunciada (URUEÑA)

        Pasamos unos días en la Villa de Urueña y aprovechamos para ver la villa con todo detalle y para visitar algunos monumentos singulares del entorno. Entre éstos se encuentra la cercana ermita de la Anunciada, sobre cuya visita escribí las notas que se incluyen a continuación y me entretuve en hacer los dibujos del anexo que se puede ver en el enlace de más abajo.

 

LA ERMITA DE LA ANUNCIADA (Urueña – Valladolid)

      Esta interesante ermita está situada en las afueras de Urueña, no muy lejos del caso urbano, bajando la cuesta de la carretera por la que se llega a la villa desde la carretera general de la Coruña. El edificio destaca solitario en medio de una explanada herbosa que hay pocos metros a la derecha de la carretera.

     Los muros son de sillarejo en buena parte de los cuerpos del edificio primitivo, de sillares más trabajados en las añadiduras del siglo. En alguna pequeña zona de la fachada lateral del crucero se puede ver algo de mampostería por encima de los arquillos lombardos ciegos. El edificio carece de contrafuertes y, en consecuencia, los muros resultan ser bastante gruesos. La iglesia, actualmente bajo la advocación de Nuestra Señora de La Anunciada, es del siglo XI. Su estilo se puede encuadrar en el románico lombardo primitivo, con los característicos arquillos y sus bandas o leseñas, que recuerda mucho al románico pirenaico catalán. Según parece es la única iglesia de este estilo existente en Castilla y León.

      Tiene una nave central y dos laterales más bajas, las tres con bóvedas de medio cañón, crucero rematado por un cimborrio octogonal, y tres ábsides. La iglesia sufrió a lo largo del tiempo distintos añadidos, de los que perduran a estas fechas el habitáculo adosado al extremo del ala sur del transepto, con funciones de sacristía, y otra construcción prismática, el camarín de la Virgen, que prolonga hacia el Este el ábside central, con los dos pasillos, cubiertos con tejadillos, de comunicación del ábside central con este camarín, cuya función era poder contemplar recogidamente la imagen de la Virgen, instalada en un nicho hecho ensanchando el ventanal del ábside.

        Ambos brazos del crucero, y los tambores de los tres ábsides, tienen como único adorno exterior un friso de arquillos lombardos debajo de la cornisa, con las típicas bandas de separación verticales en los muros. La primitiva puerta de entrada de la fachada sur está cegada en la actualidad, efectuándose la entrada a la iglesia por la puerta de la fachada occidental, también modificada en el XVIII.

        Interiormente todas las paredes de esta iglesia se han limpiado de cualquier revestimiento que hubieran tenido, dejando la piedra vista. La nave central, de bastante altura, tiene el techo abovedado, está dividida en dos tramos por robustos arcos fajones. En la parte alta de cada tramo se abre un vano por el que entra la luz solar, produciendo un notable efecto de claridad interior.

         Las naves laterales, de mitad de anchura que la central, también con bóvedas de medio cañón, están separadas de ésta por grandes arcos de medio punto que voltean sobre pilastras adosadas a las caras de gruesos pilares cruciformes. El crucero, rematado por el cimborrio, es bastante más alto que la nave y que ambos brazos del transepto, quedando separado de la misma, de los brazos norte y sur, y del ábside principal, por arcos formeros y torales de mayor altura que los que separan la nave central de las laterales. El crucero en sí mismo, de planta cuadrada, presenta cuatro ventanales sencillos en la parte más alta de los muros, por encima del tejado de la nave. A la misma altura de estos ventanales se ven claramente cuatro trompas con las que la planta cuadrada pasa a ser octogonal, prolongándose aún algo más hacia arriba con una cúpula, exteriormente rematada por un tejado a ocho aguas.

        Los ábsides laterales comunican con los brazos del transepto mediante arcos de medio punto de altura similar a la de las naves laterales. Los dos presentan una pequeña ventana en el centro. En el ábside de la izquierda hay un interesante retablo del s.XVI, con la talla en relieve y en color, de San Jerónimo, con todos los atributos, o elementos simbólicos, de este santo***. En el de la derecha hay un altar del s. XVII con un lienzo oscurecido por el paso del tiempo, que no hemos analizado en detalle, representando a la Anunciación y San Pedro, y una escultura del siglo XIV.

        El ábside central, al ser más ancho requiere un arco de comunicación con la nave de mayor luz y, por ende, de mayor altura. Un doble arco escalonado hace las veces de arco triunfal. No hay ornamentación de ningún tipo en las paredes interiores de la iglesia, desprovistas de cualquier tipo de enlucido, pero al estar “en los huesos” se puede observar bien la obra de sillarejo en las partes menos alteradas o restauradas posteriormente. El ábside principal tiene el ventanal primitivo ampliado y reconvertido en una especie de hornacina en la que se instaló la imagen de la Virgen (una imagen de vestir). Para poder rezar a la Virgen se construyó el camarín adosado exteriormente a este ábside, al que se accede por dos puertas abiertas en los laterales del mismo, que, mediante dos pasillos cubiertos que rodean exteriormente el muro sur, llegan al citado camarín, ascienden unos escalones y alcanzan una pequeña salita, a la altura del nicho de la imagen, donde se puede permanecer orando recogidamente.

       Como es habitual en estas iglesias románicas primitivas, no hay canecillos labrados bajo las cornisas, ni capiteles, ni líneas de imposta decorativas en parte alguna, limitando la decoración, según se ha dicho, a los arquillos y bandas de estilo lombardo exteriores. A pesar de su austeridad, el juego de volúmenes que muestra el edificio exteriormente resulta muy atractivo, y el interior impresiona por su robustez y sobriedad. Una espadaña, también añadida en el s. XVIII sobre el piñón de la fachada occidental, rematada con bolas, desentona algo del edifico antiguo, lo mismo que la actual puerta de entrada, la anodina sacristía y el camarín pegado al ábside principal.

*** Los atributos clásicos de San Jerónimo suelen ser la capa y el sombrero cardenalicios, la piedra con la que se golpea el pecho en la mano de derecha , la calavera, un par de gruesos libros, un gran león (al que sacó una espina de la pata), y los ángeles con las trompetas del Juicio Final. La escena representa a San Jerónimo penitente en el desierto. Se echan faltar el crucifijo y el reloj de arena.

HISTORIA (tomada de Internet)

Se sabe que anteriormente existió en el lugar un pequeño monasterio mozárabe, llamado de San Pedro de Cubillas, y que fue una infanta «doña Sancha» (quizá Sancha de Urgel) quien lo trasformó en esta iglesia. Es el único ejemplar de románico catalán que se encuentra en Castilla y León. Se cree que el motivo se debe a la boda entre los descendientes del repoblador de Valladolid, conde Pedro Ansúrez (concretamente su hija María Pérez Ansúrez) con los Ermengol (concretamente Ermengol V), del condado de Urgel. Esta unión provocó un intercambio de población procedente de los condados catalanes (concretamente el Condado de Urgel).

En el último cuarto del siglo XVII , Antonio de Isla, obispo de Osma (miembro de la acaudalada y noble familia Isla), como hijo del pueblo que era, quiso honrar a su patrona, la Virgen de la Anunciada , trasladándola desde la ermita donde se encontraba, hasta la ermita de San Pedro, más cercana a la población.

En el siglo XVIII se añadió el camarín adosado al ábside central y la sala que hace de sacristía, y se modificó la puerta de entrada. Parece que más tarde se construyó una vivienda para los guardeses, por la que era necesario pasar para entrar en la iglesia por el pórtico meridional, y también una especie de porche de varios arcos, que abarcaba toda la base de la fachada occidental. Posteriormente, con motivo de las restauraciones llevadas a cabo, se demolieron la citada vivienda y el porche oeste, cegando la entrada de la fachada sur.

 

                          D.Pliego Vega

                              Dic 2015

ANEXO: croquis y dibujos sin valor metrológico (en frase de Miguel Sobrino)

 

                                               ERMITA DE LA ANUNCIADA- ANEXO

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