Por el CABO de GATA

       Hasta el año de 1996 no descubrimos las bellezas del Cabo de Gata, guiados de la mano de nuestro sobrino Miguel Amengual, gran deportista que no se limita a ir a un lugar como turista normal y corriente, sino que recorre toda la naturaleza del entorno de cabo a rabo, ya sea en bici, ya sea a pie. Miguel tenía la costumbre de pasar unos días de cada año en Los Escullos,  una  pequeña localidad en la costa del Parque Natural del Cabo de Gata, formada por media docena de casas, entre las que se encuentra la fonda y restaurante del Sr. Emilio, con quien Miguel ha hecho buena amistad.

    En el mes de Mayo aprovechamos un puente de fin de semana, para ir a los Escullos con Miguel y Carmen. Fueron pocos días, pero bastantes intensos, con salida de campo por la mañana, comida en casa del Sr. Emilio, y vuelta a salir por la tarde. Recorrimos gran parte de la zona, incluso del interior, y encontramos una serie de posibilidades inéditas para trazar bonitos itinerarios de paseo.

     Desde Rodalquilar cruzamos la montaña hasta el Cortijo del Fraile, para volver por unas sendas perdidas, atravesando el ruinoso cortijo de la Escarihuela de vuelta a Rodalquilar, probablemente por el mismo itinerario que haría Carmen de Burgos a caballo a principios de este siglo, para ir al cortijo familiar de La Unión.

      Visitamos las playas más notables y los restos volcánicos de la zona; estuvimos en los abandonados cortijos del Higo Seco y del Hornillo; me entretuve dibujando norias y molinos de viento. Fueron unos días estupendos en una zona con muchas posibilidades. De hecho, hemos repetido ya varias unas cuantas veces nuestras idas al Cabo de Gata, recalando siempre que podemos en casa del Sr. Emilio, fuente inagotable de conocimientos de la zona y de la sabiduría popular.

 

1996 Molino de los Genoveses1996 Molino de Fernén Pérez1996 Noria del Pozo de los Frailes