Dibujando por Gredos

Se cierra un ciclo

     Durante seis días de la Semana Santa de 1999 Marisol y yo estuvimos de nuevo en Gredos, alojándonos otra vez en El Milano Real, un bonito hotel de Hoyos del Espino. Como, afortunadamente, el buen tiempo nos acompañó toda la semana, pudimos hacer media docena de excursiones por el valle del Tormes, para completar las descripciones de más itinerarios. Estuvimos por el cordal principal entre el puerto de la Cabrilla y el del Arenal, y también en el de Candeleda, este último con bastante nieve en la subida desde el inicio de Prao Puerto. Recorrimos alguna garganta menos conocida, como la Gargantilla y las Siete Fuentes; remontamos parte de la garganta de Gredos, visitamos varios pueblos de la comarca y lo pasamos estupendamente, haciendo tranquilos recorridos y volviendo cada tarde a nuestro acogedor hotel, para reponer fuerzas y para pasar a limpio las notas tomadas durante el día.

      En estos días tuvimos oportunidad de contemplar la enorme aglomeración que se producía en el entorno de la Plataforma durante las fiestas más señaladas, Jueves y Viernes Santo, con una afluencia extraordinaria de gente, ocupando los coches aparcados más de un kilómetro de la carretera de acceso a la Plataforma, con vehículos aparcados a ambos lados e incluso en medio. Un verdadero caos de coches.

      La fila de gente subiendo por el camino del Prado de las Pozas y remontando la nevada cuerda del refugio del Rey en hilera, todos por la misma huella, recordaba algunas escenas de “La quimera del oro”, de Chaplin. La gente con zapatos de ciudad, saltando de piedra en piedra para evitar los charcos y los arroyos que bajaban por el camino, la chiquillería dejándose resbalar con los plásticos por las laderas nevadas, los menos aguerridos comiendo a la mismísima vera del coche, para  no  perderlo de vista, todo ello constituía un penoso espectáculo, que nos ilustraba acerca de los actuales usos sociales de la naturaleza.

      Comentando la situación con los dueños del hotel, Paco y Teresa, con quienes habíamos hecho amistad, nos confirmaron algo que ya habíamos oído antes en Ávila. Al parecer  se quiere cerrar la carretera de Hoyos del Espino a la Plataforma, posiblemente a la altura del puesto de socorro de la Cruz Roja que hay poco antes del kilómetro 1 de dicha carretera, donde se dispondría una zona de aparcamiento y,  probablemente, de un servicio de autobuses para subir a los turistas y excursionistas hasta la Plataforma. Pero este plan tropieza con una serie de intereses particulares que impiden ponerlo en marcha, al menos por el momento. Por otra parte, hemos oído también que se quiere desmantelar el refugio de la laguna Grande, porque la gran afluencia de gente está produciendo un acelerado deterioro de la zona.

      Parece como si se cerrase un ciclo. Cuando Mari Sol y yo nos casamos a finales de los años cincuenta y vinimos de viaje de novios a Gredos, tuvimos que subir desde Hoyos del Espino a la Plataforma a pie, con todo el equipo en la mochila, por el camino carretero de entonces, ya que aún no existía la carretera asfaltada y casi nadie tenía coche. Tampoco existía el refugio de la laguna, aunque si el del CAE del prado de las Pozas, y las salidas a Gredos exigían un esfuerzo que las hacía más meritorias.

      Ahora, cuarenta años después, parece que volvemos a la misma situación de entonces, reafirmando nuestra idea de que aquello que cuesta poco esfuerzo conseguir, se aprecia poco y se cuida menos. Hemos ido pasando de un uso discreto a un abuso desmesurado, y, como consecuencia, a las prohibiciones y limitaciones, para volver de nuevo a un uso más discreto, lo que ahora se ha dado en llamar un uso sostenible, y no sostenido, como he oído decir a “gente importante” en bastantes ocasiones.

      Pero a finales del 2002, en otra salida a Gredos, observamos que no se había hecho aún nada de lo comentado y los coches seguían invadiendo la carretera de la Plataforma.

     

       Estos días de la Semana Santa de 1999 hicimos recorridos sencillos y mientras yo me entretenía largos ratos dibujando motivos rurales en los distintos pueblos del valle del Tormes, Mari Sol leía o paseaba por el pueblo en el que estábamos. De vuelta al Milano Real, me dedicaba por las tardes a pasar a limpio mis notas de las excursiones, mediante un ordenador portátil que me había llevado, en la cómoda biblioteca del hotel.

       Nuestra actividad y algunos de los bocetos de mis dibujos interesaron a Paco y Teresa, los dueños del Milano Real, con quienes habíamos trabado buena amistad. En un momento dado, nos interpelaron sobre el tema, interesándose tanto por los dibujos como por las descripciones de las excursiones. Tenían en proyecto una gran ampliación del hotel, que se les iba quedando pequeño, y Teresa pensaba que se podría hacer parte de la decoración con dibujos a plumilla de los que yo hacía, todos ellos sobre temas de los pueblos del valle.

       Por su parte, Paco nos dijo que a menudo los clientes le pedían información para hacer paseos o excursiones sencillas, volviendo siempre cada día al hotel, y me preguntó si yo podría hacer una pequeña guía, que editarían ellos mismos, para uso de su clientela.

       Pronto nos pusimos de acuerdo y quedamos en que les haría llegar a través del e-mail un proyecto de guía, con descripción de catorce o de quince excursiones al alcance de todo el mundo, y, por otra parte, completaría una serie de dibujos que les llevaría en su momento, para seleccionar los más adecuados a su idea de decorar la ampliación del hotel.

       Como para completar estas tareas sería necesario una serie de fines de semana a Gredos, acordamos que el alojamiento y manutención en el hotel no nos costaría nada, y ya hablaríamos de los derechos de autor de la futura guía de excursiones, aunque en principio nosotros no teníamos interés alguno crematistico. Fue un acuerdo entre amigos, que no necesitó ser documentado.

       Durante los meses sucesivos volvimos unas cuantas veces más a Gredos, siempre con base en el Milano Real, hasta completar un cuadernillo de excursiones y medio centenar de dibujos. El cuadernillo de “Rutas fáciles desde Hoyos del Espino fue publicado por el Milano Real en este año, y casi medio centenar de dibujos, enmarcados con mucho gusto, servirían para decorar en parte la ampliación del hotel, que se acometería a finales de aquel año. En el mes de junio de 1999 completamos los dibujos prometidos a Teresa para el nuevo Milano Real.

 

Molino de Valdeascas                                                                        Monumento a la Capra Hispánica

1999 Molino de Valdehascas1999 Monumento a la capra Hispánica

  

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