COLLADO ABIERTO – COLLADO CERRADO

De Bustarviejo (1200 m) al collado Abierto (1606 m), collado de los Altares (1590 m), puerto de Canencia (1503 m), GR-10.1 y  Bustarviejo.

Longitud : 17 kms aproximadamente.

Tiempo estimado : 5 horas.

Desniveles: 406 metros de subida y otros tantos de bajada.

Tipo de itinerario: Circular.

Dificultad: Fácil.

Tipo de camino : Camino de tierra en la mayor parte. Sendero sin problemas en la unión del collado Abierto al de los altares.

Época apropiada: Cualquier época en la que no haya mucha nieve en las partes altas de la sierra.

Agua potable: En Bustarviejo hay varias fuentes; también en el puerto de Canencia.

Cartografía : Hoja 484-III (Bustarviejo) del IGN a escala 1:25.000.

 

 

De Bustarviejo al Collado Abierto

     Desde la plaza del ayuntamiento de Bustarviejo (1.200 m.) nos dirigimos al oeste por cualquier calle, para alcanzar la carretera que cruza el pueblo de arriba abajo. Casi enfrente, subiendo unos metros, se encuentra la Caja de Ahorros, donde comienza la calle de San Sebastián, por la que seguiremos.  Recorremos esta calle, que continúa por un carril de tierra entre vallas. Poco más allá hay una bifurcación, en la que seguimos por el ramal de la derecha, subiendo ligeramente. Este carril desemboca en la cañada real, muy amplia, por la que seguimos ganando altura poco a poco hacia la derecha. Poco más arriba llegamos a unas grandes excavaciones, cuyo fondo está generalmente inundado, que rodearemos por la derecha, sin hacer caso de las marcas del GR que siguen hacia la izquierda.

     Llegamos a la carretera de Miraflores a Bustarviejo a la altura del collado que se abre entre Cabeza Arcón, al sur, y los canchos de los Abantos, al norte. Al otro lado de la carretera vemos el campo de fútbol del pueblo y, ligeramente a la izquierda, el inicio de un camino de tierra, que tenemos que seguir. Tras cruzar la carretera, avanzamos por este camino, al pie de una ladera cubierta de pinar, descendiendo suavemente. Enseguida divisamos al otro lado de la carretera, algo más abajo que nuestro camino, la histórica “fuente del collado”, en una pequeña explanada junto a la caseta de un bar.

      Continuamos avanzamos por el camino, ahora en horizontal, que a menos de un kilómetro más adelante se bifurca en dos. Aquí tomaremos el ramal de la derecha, que comienza a ganar altura con mayor pendiente, adentrándose hacia el norte por un vallejo que se estrecha poco a poco. Muy pronto divisamos bastante más arriba la torre de la mina que se levanta en medio del valle sobre un crestón terroso. Nuestro camino va a esta torre sin bifurcación alguna, aunque los últimos metros antes de alcanzarla tienen bastante pendiente. Desde la torre hay una bonita vista hacia el sur, dominando el valle antiguamente denominado Val Fermoso.

      Por detrás de la torre aparecen dos caminos. Remontando un repecho inicial, seguimos por el de la derecha, que se adentra en el valle. Algo más arriba, este camino gira a la izquierda y se dirige a una escombrera de las antiguas minas. Sin hacer el giro, continuamos por otro camino más borroso por la ladera de la derecha. Poco más adelante, este camino gira a la derecha, gana algo más de altura por la ladera y se termina de pronto. Desde donde termina el camino, hay que buscar paso entre el matorral que cubre la ladera, para ganar altura hacia la izquierda. Unos peñascos que se ven más arriba pueden servir de guía. Tras ganar 20 ó 30 metros de altura, encontraremos un sendero por detrás de los peñascos citados, casi horizontal, por el que continuamos hacia la izquierda, en dirección al collado Abierto, que nos limita la visual por el norte a menos de medio kilómetro.

     Sin apenas pendiente llegamos al Collado Abierto, despejado, alcanzando una cerca de alambre de espino que va por la divisoria, en un portillo franqueable. El collado, totalmente empradizado, ofrece unas amplias panorámicas hacia el norte (4,5 kms; 1.606 m. de altitud; 1 h. 45 min).

Del Collado Abierto al Collado de los Altares
      Cruzada la cerca, avanzamos por la pradera en diagonal a la izquierda, bordeando la zona de matorral que cubre la ladera de este lado. Hay que localizar una vereda estrecha entre el matorral, un camino de vacas, que se dirige al noroeste sin perder altura. El inicio de esta vereda no es difícil de localizar poco más adelante, entre el matorral ralo.
La vereda se mantiene en torno a la cota de los 1600 metros, facilitándonos el avance. Algo más adelante, al avistar una vaguada más profunda ante nosotros, esta vereda baja ligeramente, pasa la vaguada, generalmente seca, y sube muy suavemente por el otro lado, por una zona donde abundas los rosales silvestres.
       Sin más inconvenientes, la vereda va girando poco a poco hacia el oeste, en dirección a una línea de pinar que asoma más abajo por la loma de la izquierda. Avanzamos ahora por una zona en la que afloran las rocas y desaparece el matorral, donde el sendero es mucho más claro. Finalmente llegamos a una valla de piedras tras la cual la ladera está cubierta de pinar. Un paso en esta valla conecta con una pista de tierra por la que seguiremos. Estamos en el collado de los Altares (1.590 m.; 7 kms desde el inicio; 2 h. 30 a 2 h. 45 min).

Del Collado de los Altares al puerto de Canencia y a Bustarviejo

      Seguir la pista que comienza en la misma valla de piedras, perdiendo altura rápidamente hacia el sur. Casi a un kilómetro de la valla llegamos a una bifurcación a la izquierda, que sube hacia Cabeza la Braña y que no se tomará, y continuamos bajando hacia el sur por la pista por la que venimos. Poco más adelante la pista gira a la derecha y toma dirección oeste, perdiendo inclinación. Enseguida vemos a nuestra izquierda, entre los árboles, una enorme pradera delimitada por una cerca de piedras. Continuamos por la pista, que de nuevo toma dirección sur, queda horizontal y pasa junto a la valla que delimita la citada pradera por el lado occidental. Poco más allá nuestra pista gira a la derecha iniciando una subida empinada pero muy corta. De nuevo queda horizontal y, finalmente, llega a una barrera, tras la cual se encuentra la zona de aparcamientos del puerto de Canencia, alcanzando la carretera unos metros más adelante.

      Antes de salir a la carretera, dejamos la pista por la izquierda y avanzamos por una zona de esparcimiento y cocinas, más o menos paralelos al asfalto pero a una treintena de metros de distancia. Pasada esta zona nos encontramos con una cerca de alambre, en la que un torno nos permite pasar al otro lado. Unos metros a la derecha se encuentra el puerto de Canencia, de 1503 metros de altitud. Salimos a una zona despejada, en la que se ve claramente un sendero de tierra bastante pisado, por el que vamos a seguir, que remonta un breve altillo hacia nuestra izquierda.

     El sendero se mete enseguida en una zona de pinar, pierde unos metros de altura, pasa junto a la cerca de piedra y alambre de espino que delimita la gran pradera por el lado sur y atraviesa una zona en la que afloran pequeños peñascales. Nos encontramos en el collado Cerrado, encima de las peñas de Maragil, que dominan el bonito Val Fermoso. De vez en cuando se ven marcas blancas y rojas del GR-10.1, algunas ya algo borrosas.

El camino llega al borde oriental del peñascal y comienza una bajada a media ladera hacia el este, por la cara sur de Cabeza la Braña, desarrollándose por una zona despejada entre dos masas de pinar, con estupendas vistas del valle. Tras hacer un amplio zigzag perdiendo altura, el sendero se prolonga un poco más y pronto gira a la derecha, tomando claramente dirección sur, bajando hacia la carretera que sube al collado de la fuente antes de Bustarviejo.
      Cuando la pendiente se atenúa algo, aparece otro sendero a la izquierda, por el que seguiremos, abandonando el de bajada. Cruzamos un arroyuelo y, al bifurcarse el camino, seguimos por el ramal de la izquierda, ganando unos metros de altura. De nuevo parece bifurcarse nuestro camino, tomando mayor pendiente, pero aquí hay que seguir por otro horizontal, más borroso, que a los pocos metros baja hasta el arroyo del valle, lo cruza y enlaza con un excelente camino, que, en suave subida, nos llevará al campo de fútbol que pasamos al inicio de este recorrido y, poco más allá, a Bustarviejo (17 kms; 5 horas a 5 h. y media de andar desde el inicio)

Domingo Pliego Vega

Abril 2003

 

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